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PALABRAS DE LA RECTORA

 

Hoy, en este acto simbólico, quiero manifestar mi alegría por asumir este gran desafío, tarea que asumo como gran honor y que implica el inicio de una nueva etapa para nuestro colegio. Como un regalo además, este año celebraremos los 160 años de la presencia Jesuita en Puerto Montt y de la fundación de la escuela antecesora de nuestro Colegio.

 

Quiero comenzar estas palabras rindiendo un sencillo homenaje a todos lo que han pasado por las aulas del San Javier, tanto hombres como mujeres, que han sido formadores en el Colegio. Celebremos además la bendición de Dios a lo largo de estos años en la labor misionera y pastoral que ha desarrollado la Compañía de Jesús en Puerto Montt junto a la existencia de miles de sanjavierinos que han formado parte de esta comunidad, desplegando los valores ignacianos. Es un muy buen momento para agradecer a educadores, funcionarios y jesuitas que han pasado por este Colegio dejando su huella a lo largo de estos años. Especialmente a los primeros jesuitas en llegar a nuestra ciudad quienes nos heredaron este legado que nos exige estar atentos a las necesidades y desafíos actuales para siempre discernir el modo en el cuál servir mejor.

 

Quiero en este día manifestar mi convicción que la educación es el motor y herramienta básica para que la humanidad pueda progresar. La educación con mirada y sentido integral, dirigida a todas las inteligencias del estudiante y orientada a impactar en el conjunto de la persona para ayudar a conocerse y a construir su proyecto vital, esa es la fuerza para la transformación que implica la conexión entre la vocación y la mirada dirigida a la persona y al futuro.

Es en este contexto que debemos tener una mirada renovada desde la integración de fe y justicia, para impulsar cambios y orientarlos a la formación humana integral de nuestros estudiantes. El llamado es a innovar para transformarse y transformar, desde la identidad propia.

La tradición formativa Ignaciana, implica avanzar hacia las fronteras, por tanto quiero invitar a ustedes, queridos estudiantes que se interesen por las maravillas de la ciencia, que disfruten de la belleza del arte y se regocijen con la suavidad de la música. Cristalicen la construcción del conocimiento como uno de los principales ejes para prepararse y disponerse para superar los obstáculos que impiden la libertad y el crecimiento personal, en el camino de búsqueda de la verdad y nunca pierdan la capacidad de asombrarse por lo nuevo y lo positivo, buscando siempre el máximo desarrollo de los dones y capacidades con las que fueron dotados, para desplegarlos al servicio de los demás para la construcción de una sociedad más justa y fraternal.

Hace pocas semanas el Padre General Arturo Sosa entregó las preferencias apostólicas  universales de la Compañía de Jesús para el periodo 2019-2029, entre las que se destaca el acompañamiento  a los jóvenes en la creación de un futuro esperanzador, lo que nos exige coherencia de vida, profundidad espiritual y apertura a compartir un testimonio que permita encontrar sentido a lo que somos y hacemos. Siendo fieles a la historia de esta larga tradición formativa nuestro objetivo es seguir educando a niños, niñas y jóvenes que se distingan por tener ante su mirada siempre al Señor y las necesidades de su prójimo.

En este contexto de transformaciones y nuevos desafíos globales, se nos convoca a ser protagonistas de un nuevo ciclo que se inicia en nuestro colegio.

Gracias a todos por acompañarnos en esta importante ceremonia y que nuestros grandes ideales, nos inspiran para trabajar unidos en este arduo camino, que hará grande a nuestros estudiantes y que nos ayudará para que juntos todos y todas colaboremos para transformar la educación y vivamos un futuro donde lo imposible sea posible.

Pido al Señor, por intercesión de San Ignacio que me ayude a contribuir al progreso de la educación y de una sociedad más justa y solidaria como servidora de la misión de Cristo, para la mayor gloria de Dios.